lunes, 12 de septiembre de 2011

CIENTOS DE VECINOS DEL ZAIDÍN HAN PARTICIPADO EN LAS DIFERENTES ACTIVIDADES REIVINDICATIVAS DE LA PLATAFORMA EN ESTAS FIESTAS DEL ZAIDÍN

Estas fiestas del Zaidín han sido combativas para cientos de vecinos y vecinas que luchan por la reapertura de la Biblioteca de la Plaza de las Palomas.
Caben destacar el Jueves y el Sábado como álgidos en las reivindicaciones, donde se organizaron Pasacalles reivindicativos y donde la voz de los vecinos y vecinas estuvo muy presente en la entrega de Gorriones.





En los pasacalles participaron numerosas personas, siendo el del Sábado una reivindicación a la que se sumaron las Asambleas de Granada y del Zaidín, así como asociaciones del barrio. Se tuvieron 3 actuaciones en las plazas del recorrido (Sol y Luna, Las Palomas y Federico Mayo) y finalizó en la Fiesta que organizaba la Red de Mujeres del Zaidín, gritando más de 250 personas el grito de lucha NO AL CIERRE DE LA BIBLIOTECA y la canción EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO.









También se hizo un repaso audiovisual al mes y medio de lucha que llevamos, que podéis ver aquí:


video




Sabemos que el Alcalde y su Concejal siguen haciendo oídos sordos, y llama insolidarios a los vecinos y vecinas que nos manifestamos, pero la lucha por la cultura es mucho más importante que lo que un alcalde pueda inventar, así que seguimos adelante hasta el final.





En este sentido queremos reproducir una carta que ha publicado el escritor Juan Mata:
"Al afirmar el señor alcalde que los ciudadanos que se oponen al cierre de la biblioteca del Zaidín son 'insolidarios' comete varios errores.

El primero, conceptual. Si aceptamos el significado habitual que los hablantes otorgan a la palabra ‘insolidario’, es decir, el que carece de solidaridad o se muestra insensible a las causas o problemas de los demás, estamos ante una manifestación de ignorancia o de mala fe (o de ambas cosas) del alcalde, pues no creo que haya personas más solidarias que esos vecinos que piden que no se desmantele un servicio público que funciona muy bien desde hace décadas. Esos vecinos son solidarios con los presentes y futuros usuarios de la biblioteca, con quienes se consideran agraviados por la arbitraria decisión de cerrarla, con quienes piensan que una biblioteca en esa plaza concreta del barrio tiene un inmenso valor cultural y pedagógico. Y sobre todo son solidarios con todos los ciudadanos de Granada, incluyendo a los vecinos de la zona del Beiro, desde el momento en que están pidiendo que todos los barrios disfruten de biblioteca, de cuya creación es responsable principal el Ayuntamiento. Los profundamente insolidarios son quienes actúan quitando a unos para dárselo a otros en vez de mantener lo existente y sumar lo necesario.

El segundo error es político. No entiende el señor alcalde que los ciudadanos puedan tener ideas propias, mejores incluso que las que se les pueda ocurrir a los concejales, y que en consecuencia no pueden despacharse sus reivindicaciones ni con chulerías ni con falacias. Los votos no proporcionan sabiduría, otorgan simplemente poder de decisión, y es el uso de ese poder lo que otorga o quita autoridad. Emplear el argumento improvisado y mentiroso de la insolidaridad contra quienes defienden derechos y servicios cívicos lo desautoriza como alcalde de una ciudad. ¿Cómo se le ocurre descalificar a personas que piden la continuación de un servicio municipal que funciona bien? ¿No se da cuenta el señor Torres Hurtado de que esos manifestantes están actuando a favor de la ciudad? ¿No comprende que manteniendo la biblioteca del Zaidín es el Ayuntamiento el que sale ganando? No son, pues, los manifestantes los que van contra el Ayuntamiento de Granada, es el Ayuntamiento el que va contra sí mismo al cerrar servicios públicos e insultar a quienes están en contra.

El tercer error es de carácter ético. El argumento de la insolidaridad es deshonesto porque está utilizando una legítima protesta para sembrar cizaña, para enfrentar a unos ciudadanos con otros, para crear discordia donde no la había. Esa ha sido siempre la más perversa de las estratagemas de los regímenes autoritarios. Inventar y alimentar enfrentamientos entre ciudadanos demuestra una escasa valía moral. En vez de cumplir su obligación, que es la de entender y gobernar la ciudad como un todo, como un conjunto fraternal de personas libres y pensantes, el señor Torres Hurtado se dedica a excitar la discordia entre barrios y a agitar la división ciudadana, que es lo más indecente que puede hacer un alcalde."

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